La malformación de la charnela craneocervical engloba alteraciones estructurales en la unión entre el cráneo y la columna cervical. Estas anomalías pueden provocar compresión de la médula espinal, del tronco encefálico o de las arterias vertebrales, lo que genera síntomas neurológicos progresivos.
Aparece de forma prematura en personas con malformaciones craneocervicales, lesiones previas o predisposición genética.
El diagnóstico se realiza mediante la exploración neurológica, radiografías, resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC). Estas pruebas permiten observar el grado de desgaste y posibles compresiones.
El tratamiento depende de la gravedad de los síntomas. En casos con compresión evidente o síntomas graves, se indica cirugía descompresiva o estabilizadora. La detección temprana y un abordaje especializado mejoran significativamente el pronóstico.
El abordaje integral y precoz mejora significativamente la calidad de vida del paciente.
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